Translate

viernes, 27 de febrero de 2009

LA CALIDAD PERSONAL, IMPRESCINDIBLE

LA CALIDAD PERSONAL, IMPRESCINDIBLE
EN LOS PROCESOS DE IMPLANTACIÓN Y SEGUIMIENTO
DE LA CALIDAD EN LAS EMPRESAS

“Estoy convencido de que en un principio Dios hizo un mundo distinto para cada hombre, y que es en ese mundo, que está dentro de nosotros mismos, donde deberíamos intentar vivir”. (Oscar Wilde).
“Uno puede comprar el tiempo de las personas, su presencia física en un lugar e incluso un número determinado de movimientos musculares por hora. Pero no se compra su entusiasmo, ni se compra su lealtad, ni se compra la devoción de sus corazones: eso hay que ganárselo”.
(Desconocido).


El porcentaje de fracasos en la implantación y seguimiento de los Procesos de Calidad (normalmente ISO en sus distintas modalidades), está aumentando considerablemente. Se empieza con ímpetu y, una vez implantado el proceso, va decayendo hasta casi desaparecer.

Ésta es una cuestión que debe ser analizada en profundidad para que la inversión realizada –o por realizar- no acabe en el cesto de los papeles. Porque no se trata de una inversión pequeña, ni en dinero ni en tiempo.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la mayoría de las implantaciones se efectúan por exigencia, o sugerencia, de otra empresa de la que, por razones comerciales, se depende. A veces constituye un requisito sine qua non, y la pyme accede porque le va la supervivencia en ello: nombra un Director de Calidad (es imprescindible que alguien de la empresa se haga cargo de la implantación del proceso); éste normalmente se verá obligado a hurtar tiempo y energías de trabajo a su ocupación habitual –sea cual fuere-, y el resto del personal se verá implicado y le tendrá que dedicar también atención, energía y fuerza de trabajo. O lo que es lo mismo, tiempo de producción. El objetivo suele estar claro: conseguir el Certificado de Calidad y usarlo a modo de “mascarón de proa” a efectos publicitarios. Es humano, y comercialmente acertado casi siempre. Pero son escasas las empresas que emprenden el camino de la Calidad por propia iniciativa siendo pequeñas o medianas.

En segundo lugar, una vez conseguido el Certificado, si se desea que surta efectos en el tiempo, hay que implicar al personal en el especial cuidado documental que su sostenimiento requiere: tiempo y dinero para la empresa. A veces, incluso, hay que dedicar a algún colaborador para las labores específicas de la Calidad. Y mentalmente, los directivos –casi siempre llevados, a causa de las circunstancias, por lo urgente en detrimento de lo importante-, empiezan a restarle importancia a la Calidad pese a su utilidad. Es humano, también. Y en el momento en que los directivos aflojan la presión respecto del proceso, el personal suele empezar a deslizarse hacia la desmotivación. Igualmente, muy humano y nada reprochable.

¿Cuál es, entonces, el problema? Que el proceso de Calidad se desinfla, pierde gas. Y se corre el riesgo de que acabe en la papelera, salvo nominalmente, deslizándose hacia una inversión fallida. ¿Qué hacer, entonces?

Preparar al personal, tanto a los directivos como a los colaboradores de menor rango. Prepararles a nivel personal y profesional, imbuirles de la importancia del Proceso de la Calidad para la empresa. Pero influyendo, jamás manipulando si se desea que todo funcione.

La preparación estaría destinada tanto a las empresas que pretenden implantar el Proceso como a las que lo tienen implantado y detectan que está decayendo. Se trata de preparar al personal desde lo lúdico, divertido incluso, lejos de clases magistrales, con una intensa participación personal. Y tanto los directivos como los colaboradores descubren su inmensa potencialidad y la celebran, disfrutan con el descubrimiento y facilitan, desde ese descubrimiento, su implicación voluntaria en las tareas. SE DAN CUENTA, más allá de las palabras, de que SON la empresa ellos también, y se identifican con ella a partir del autoconocimiento personal. Algo que nos hace mucha falta a quienes vivimos en economías de mercado, sometidos a presiones continuas y MÁS PREOCUPADOS DE TENER QUE DE SER.

Yo propongo abrir la espita del descubrimiento de la importancia de ser. De ser en familia, de ser en las relaciones, de ser en el trabajo. Algo divertido, útil, eficaz y trascendental para las personas, para las empresas y para los procesos, tanto de producción como de Calidad. Un aprendizaje imprescindible para un funcionamiento adecuado a nivel tanto interno como externo.

¿Qué sería de la Calidad Total o de la Mejora Continua, por ejemplo, sin una implicación REAL del personal directivo y colaborador en los mismos? En mi opinión, se irían desinflando a medio y largo plazo. Y el antídoto adecuado para atajar este riesgo de un mal tan peligroso pasa por la automotivación, el descubrimiento de la propia potencialidad a nivel personal y el acopio de fuerzas tanto centrífugas como centrípetas que produce. La satisfacción y el disfrute que ello implica.

Por ello propongo la Calidad Personal y Profesional como PRECURSORAS de los procesos de calidad propiamente dichos. Una forma ágil y barata con resultados evidentes en comprensión del propio papel en la empresa y en la vida. Un descubrimiento de primera magnitud.

La técnica que yo imparto está totalmente alejada de esoterismos o de prácticas sectarizantes, y parte de una afirmación que no es gratuita: nacemos con una gran potencialidad, y lo que ocurre es que se nos enseña sólo a utilizar el hemisferio cerebral que rige la actividad, los conocimientos. Pero tenemos otro hemisferio cerebral en normal desuso, porque no se nos ha acostumbrado a utilizarlo. Ese hemisferio es el que nos muestra que todo lo que necesitamos para vivir bien está dentro de todas las personas esperando pacientemente a ser utilizado. José Antonio Marina ([1]) afirma en uno de sus interesantísimos libros que la libertad, como la inteligencia, es una opción. Pues eso, pongámonos a ello para activar ese chip que no hace más libres y más dueños de nuestros actos y pensamientos, que nos reconcilia con nosotros mismos y con los demás. Con nuestro trabajo, esencialmente.


Diversas técnicas sencillas de practicar, respiratorias, psicológicas y físicas muy fáciles y suaves, salpicadas con teorías de conocimiento necesario, componen un taller de autodescubrimiento de las claves internas para estar mejor.


En Estados Unidos Bob Mandel ([2]), Og Mandino ([3]), Sondra Ray ([4]), Marian Williamson ([5]), Lair Ribeiro ([6]), en Alemania Hellinger, en España María José de Trueba (por ejemplo), hace muchos años que han constatado los efectos beneficiosos de talleres como el que yo propongo, porque quienes los practican descubren un mundo lleno de posibilidades: el mundo interior. Sólo desde el reconocimiento y la aceptación de ese cosmos interior que TODOS los humanos poseemos sin excepción (no hay más que acudir al genoma para constatarlo) se ponen en funcionamiento claves que nunca nos han enseñado que existen: las de la autoestima, de la empatía, de las relaciones más satisfactorias, de la aceptación propia y ajena.


Sólo desde la consciencia de que cualquier cosa que hagamos o que pretendamos construir es aquí y ahora cuando empieza a tener sentido, cuando se empieza a concretar porque el presente es lo único que tenemos (¿se da Ud. cuenta de que ‘presente’ es una de las acepciones de ‘regalo’?), se puede afrontar la vida.


Ésa es mi propuesta para trabajar mejor y ser más felices.



KARLOS URRESTARAZU
[1] “Teoría de la inteligencia creadora”
[2] “Terapia a corazón abierto”
3“Un éxito ilimitado”
[4] “Nacimiento y relaciones”
[5] “Volver al amor”
[6] “El éxito no llega por casualidad”

No hay comentarios: