El Ayuntamiento de San Sebastián Donostia ha retirado del Presupuesto municipal la partida que había asignado para alentar y pagar procesos de participación ciudadana. Esta iniciativa de la Junta de Gobierno del municipio me llama a una reflexión, toda vez que conozco de la inclinación e, incluso, el gusto de Odón Elorza por esos procesos de, en cierto modo, co-gobierno con la ciudadanía: ¿ve el Ayuntamiento de mi ciudad la participación ciudadana como algo prescindible, anecdótico o, incluso, algo folclórico? Sinceramente creo que no, y que se trata de que hay que ajustar el presupuesto a los tiempos que corren, lo que significa prescindir de algunas partidas, disminuir otras y, así, hacer por capear el temporal económico en que estamos inmersos.
Respeto profundamente la decisión, más viniendo de quien viene, pero me pregunto si no será erróneo que precisamente ahora, cuando casi todos coincidimos en que el Manual del Capitalismo carece de páginas donde apoyarse para salir de ésta no es, precisamente, el momento de preguntar a quienes están empezando a sufrir en sus carnes la mordedura de una crisis que nadie sabe ni cuánto va a durar ni hasta dónde va a llegar.
Con todos los respetos (aunque a veces me cueste) para los economistas -hay que fijarse, por ejemplo, en el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, ni se vio venir la crisis (sería mucho peor pensar que, si lo sabían, lo ocultaron) ni ahora mismo son capaces más que de hacer un diagnóstico que ni ellos mismos consideran fiable. ¿Qué problema hay, en ese caso, en preguntar a la ciudadanía qué piensa de lo que nos está pasando y qué haría si pudiese?
La máxima de la Ilustración sobre ’todo para el pueblo pero sin el pueblo’ lleva tiempo haciendo un agujero de confianza entre los políticos y la ciudadanía, y opino que la política ha de hacer lo posible o por que desaparezca o por que disminuya.
La política debe preguntar, debe conocer qué otras cosas se pueden hacer, y eso requiere que se disponga de medios para conocer las opiniones.
¿Acaso hay, entre los políticos, pudor por preguntar? Las personas eligen a sus representantes y lo hacen para que otros gestionen día a día la cosa pública, pero les gusta que les pregunten, y opinar, acerca de las cuestiones “sensibles”.
La actual situación económica creo que lo es.
¿Por qué no preguntar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario